viernes, 25 de septiembre de 2009

Ascensor


Hoy le he sustraído una foto a una amiga de su blog sin su permiso (perdóname, Irene, porque he pecado). Pero es que no me he podido resistir. Refleja una de las grandes ironías de la vida. Os la dejo, con una pequeña explicación.

El cartel que se ve en la foto está puesto en las puertas de un ascensor. Dicho ascensor se ubica en las antiquísimas instalaciones del edificio de Telefónica (timofónica para los amigos) en Sagrera (Barcelona). Para hacernos una idea global, os hago un esbozo a vuela pluma: los operadores, a menudo, se han de llevar en el bolso o la mochila insecticida, porque les comen las chinches (es verdad, estos ojitos miopes lo corroboran: y llevaba gafas cuando lo vi). Las sillas son de los años 80, y ya llovió. Los ordenadores, bueno, esos creo que son incluso más viejos. Y todos los veranos, sin excepción (a veces también en invierno) ese cubículo que algún ilusionado ha bautizado como "ascensor" se estropea.
Está demostrado empíricamente que se va más rápido cuando subes por las escaleras. Y no lo digo por mí, una pseudo-atleta que hace 7 kilómetros diarios en la cinta de correr en el gimnasio. He contemplado a gente con un sobrepeso abrumador que ha sido capaz de ganarle segundos (e incluso algún minuto) a ese cacharro renqueante que te traslada verticalmente. No es habitual (gente con semejante volumen no es aficionada a las escaleras) pero juro por lo más sagrado que lo he visto.
Semejante cachivache se estropea cada dos por tres. Es verdad, los teleoperadores somos unos vándalos miserables. Pero ninguno tiene el grado de estupidez necesario como para cargarse su medio de transporte (hemos de añadir que hay mucho operador con sobrepeso, no se arriesgarían al ejercicio obligatorio). Sin embargo, como es lo más sencillo, se les culpa de los constantes fallos técnicos del aparato en cuestión. Así que nos ponen un cartelito, en plan él nunca lo haría, que dice: si me tratas con cuidado, no tendrás que subir andando. Y, claro, uno se ríe.

Contemplad la imagen adjunta mientras las siguientes palabras (que le dejé a mi amiga en el facebook) resuenan en vuestra cabeza:

Esa es una de las grandes mentiras del edificio de Telefónica, junto a la de "somos un equipo" y al mito urbano de: asciende quien es más profesional... bueno, nadie dijo de qué profesión hablaban


No hay comentarios:

Publicar un comentario